BROADWAY
El amor es un juego apasionante
y el mejor sustituto del amor.
De aquel amor inmenso, el amor único,
que uno halla varias veces por el tiempo.
El recíproco amor es lo más bello.
Lo sabemos los dos. Pero es muy grande
el vacío que se abre entre el amor
que se ha ido y el amor que aún no ha llegado.
¿Por qué llenarlo, pues, con la tristeza
si es posible colmarlo de sonrisas?
Si se ha ocultado el sol pueden los faros
del coche iluminar la carretera.
Mientras llega otro amor buscando el nuestro
juguemos, sólo juego, a enamorarnos.
Juguemos a querernos, sin querernos,
hasta el día en que alguno de los dos
vuelva a sentir amor por cualquier otro.
El amor es hermoso aun como juego.
(Ciudad del hombre, Nueva York, José María Fonosolla)
Poco más puede añadirse a estos versos de Fonosolla, un poeta de hoy en día, de esos cuyas palabras están cargadas de belleza, modernidad y, sobre todo, sinceridad. Esa sinceridad que se convierte en reflejo de la actualidad. En fin, ¿qué más puede decirse si todo ha quedado ya dicho?
viernes, 20 de julio de 2007
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