jueves, 26 de julio de 2007

Poesía a 24 imágenes por segundo



"Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande"

(Los amantes del Círculo Polar)


"Me voy a morir de tanto amor"

(Lucía y el sexo)



Al abrir hoy El Cultural me he encontrado con una mirada directa, cargada de sensibilidad, profundidad y fuerza. Eran los ojos de Julio Medem, que mirandome fijamente reconocían salir de un "estado depresivo y peligroso" y presentaban la que será su próxima película, Caótica Ana, que verá la luz el 24 de agosto.


He de reconocer mi absoluta devoción hacia el que considero uno de los mejores directores del cine español, cuyas películas me han enseñado a mirar más allá de lo que tengo delante y, a su vez, me han demostrado que la belleza de la vida puede estar a la vuelta de la esquina.


Su cine es poesía hecha imágenes. Aún recuerdo, y creo que recordaré siempre, la historia de amor que relata en Los amantes del Círculo Polar. Única, inmejorable, perfecta... Otto en los ojos de Ana y Ana en los ojos de Otto. Una historia con un principio y un final que se acarician, que se miran al espejo y reciben la imagen que tienen en frente. Una historia circular, que empieza como acaba, al igual que sus nombres: Otto, Ana... y, como no, Medem.


Y es que Medem no puede evitar meter parte de su ser más interno en sus películas. Introducir sus propios sentimientos. Su corazón late en cada plano y una parte muy importante de su persona está expuesta en las pantallas de cine. El mayor ejemplo, Caótica Ana, en la que el personaje principal está basado en su propia hermana: Ana, fallecida cuando el director ultimaba el montaje de Lucía y el sexo.


Desde entonces han pasado seis largos años y cuatro desde La Pelota Vasca, la piel contra la piedra, un magnífico documental cargado de belleza que muchos no supieron entender.


No sé si Caótica Ana me defraudará, pero Medem tiene toda mi confianza porque hasta la fecha todas su películas han logrado parar mi tiempo y porque ya estoy contando los días para disfrutar de nuevo de esa espiritualidad que tiene su arte; una espiritualidad sin Dios, basada "en otras cosas", como el mismo dice.


Puede que el 24 de agosto haya una nueva entrada en este blog hablando de Medem, o puede que no por falta de tiempo, pero seguro que él se la merecería.


No se me ocurre mejor modo de acabar estas palabras que citando una frase de uno de sus guiones y que refleja a la perfección lo que yo sentí al descubrir a Medem, momento a partir del cual, mi vida paso a ser mucho más rica:


"Sentí que algo conocido se había metido dentro de lo desconocido, había llegado al fin de algún sitio. Tuve un pálpito; fue el primero de muchos".

viernes, 20 de julio de 2007

El verso moderno

BROADWAY
El amor es un juego apasionante
y el mejor sustituto del amor.
De aquel amor inmenso, el amor único,
que uno halla varias veces por el tiempo.

El recíproco amor es lo más bello.
Lo sabemos los dos. Pero es muy grande
el vacío que se abre entre el amor
que se ha ido y el amor que aún no ha llegado.

¿Por qué llenarlo, pues, con la tristeza
si es posible colmarlo de sonrisas?

Si se ha ocultado el sol pueden los faros
del coche iluminar la carretera.
Mientras llega otro amor buscando el nuestro
juguemos, sólo juego, a enamorarnos.

Juguemos a querernos, sin querernos,
hasta el día en que alguno de los dos
vuelva a sentir amor por cualquier otro.
El amor es hermoso aun como juego.

(Ciudad del hombre, Nueva York, José María Fonosolla)

Poco más puede añadirse a estos versos de Fonosolla, un poeta de hoy en día, de esos cuyas palabras están cargadas de belleza, modernidad y, sobre todo, sinceridad. Esa sinceridad que se convierte en reflejo de la actualidad. En fin, ¿qué más puede decirse si todo ha quedado ya dicho?

jueves, 12 de julio de 2007

"As time goes by..."



"De todos los cafés del mundo tenía que entrar precisamente en el mío"
(Casablanca)

El tiempo pasará... y puede que te olvide. O también es posible que te recuerde toda la vida, porque hay amores que permanecen imborrables en el tiempo, para toda la eternidad y que pueden dar sentido a una existencia.

Quiero que toques esa canción una y otra vez. Tócala otra vez. Nunca dejes de tocarla. Y no importa si siempre nos quedará París, o Madrid, o cualquier sitio del mundo... mientras permanezca ese rincón donde poder olvidarnos de todo.


Éste no es sólo el principio de una gran amistad. Éste es el principio de una historia inolvidable.

As time goes by. El tiempo pasará y dejaré que pase siempre que lo que aguarde mañana sea a tu lado.

jueves, 5 de julio de 2007

Un mañana impredecible


(") Lo real siempre va más allá de lo que podamos imaginar.
Nuestras vidas realmente no nos pertenecen; pertenecen al mundo y, a pesar
de nuestros esfuerzos por darle un sentido a éste, el mundo es un lugar que va
más allá de nuestro entendimiento (")
(Paul Auster)


Cada día es una sucesión de horas inesperadas, de segundos desconocidos, de sorpresas por vivir... De nada vale querer controlar el tiempo pues con cada 'tic tac' del reloj algo cambia a nuestro alrededor y nosotros dejamos de ser los mismos.


¿Para qué creer en un destino inalterable si tenemos la posibilidad de crear cada acontecimiento de nuestra vida? Lo desconocido alberga una fantástico mundo donde todo es posible y de lo que siempre puede aprenderse.


Una vez se asume que el mañana queda fuera de nuestro alcance, es cuando puede mirarse el ayer sin nostalgia y disfrutar del hoy.


El acontecimiento más insignificante puede volver una vida del revés. Es posible que suene a falta de control sobre nuestro futuro, pero por qué no pensar mejor: "Mañana puede ser el mejor día de mi vida". Abre los ojos ante lo inesperado.


Por todo lo dicho y lo que no se ha dicho, es por lo que una frase de Paul Auster da introducción a este texto, porque nadie como él sabe narrar las sorpresas del día a día.


En sus novelas, los personajes se adentran en historias que se entrelazan con otras historias hasta crear un mundo paralelo lleno de sorpresas. Línea tras línea, y palabra tras palabra, Auster demuestra que nadie como él sabe mostrar lo fabuloso que puede ser lo desconocido y la falta de control sobre nuestros actos.


Por tus libros -especialmente 'El libro de las ilusiones' (insuperable)-, tus relatos, tus personajes, tus reflexiones... y sobre todo, por enseñarme a ver el mundo de otro manera.


Simplemente gracias.

¡Acción!

(") Cogió un cuchillo de plata y se puso a trazar una espiral sobre la blancura pulida de la tarta. De repente, se detuvo y miró su obra con sorpresa.
-Voy a probar una cosa -dijo.
Tomó una hoja de acebo del ramo de la mesa y, con una mano, asió la tarta. Haciéndola girar rápidamente sobre la punta del dedo, colocó, con la otra mano, una de las puntas del acebo en la espiral.
-¡Escucha!
Era la canción Chloé. (")
(Fragmento de La Espuma de los días, de Boris Vian)


De pequeños aprendemos a comer, a andar, a observar, a escuchar, a reír, a hablar, a leer, a pensar... Además, nos enseñan cómo debemos comer, cómo caminar, qué podemos mirar y qué no, a quién escuchar, por qué reír, con quién no hablar, cómo leer y qué pensar. El entorno en el que crecemos y nos realizamos, una cultura, nos enriquece, nos acomoda y nos protege. Pero también, a la larga, nos empobrece, nos agota y nos coarta.

Porque tenemos inteligencia para algo más que para dominar al resto de las especies, o ser dominados; porque llega el momento de tener ideas propias, porque el verdadero camino se encuentra en uno mismo: seamos creativos, irracionales, irreverentes, transgresores, absurdos... Abramos la jaula de la imaginación; para fijarnos en los detalles que nadie observa, dándole una vuelta, o dos, a nuestra percepción del mundo, con nuevas ópticas y diferentes perspectivas, remarcando trazos difusos, variando las partituras de siempre, o creándolas nuevas; sin cerrar las puertas a nada, equilibristas sin red.